Entre olas: Peace Boat (2011)

Dicen que cuanto más le temés a algo, más tenés que ir y hacerlo. Así es cómo se enfrentan los miedos y cómo nace una fuerza mágica en tu interior.

Este año, decidí vencer el miedo al mar y aventurarme en el Peace Boat. Hacía medio año que había vuelto a Buenos Aires para reinstalarme en mi ciudad natal luego de 8 años de estudio y trabajo en la tierra de mis padres, Taiwán. El proceso de readaptación me mantenía en un estado permanente de confusión. Volver a encontrarse en un lugar tan conocido y a la vez desconocido es transformarse y abrazar el destino incierto.

Mientras disfrutaba del cariño familiero y de las amistades incondicionales que me contenían en la ansiedad de recomenzar la vida que nunca había vivido en Argentina, seguía soñando con explorar el mundo y crecer profesionalmente en mis destrezas como profesora de español para extranjeros. Mi idea era poder compaginar estas pasiones con diferentes proyectos en Buenos Aires, así que comencé a buscar oportunidades locales. En TodoEle, un foro donde se postean oportunidades de trabajo como profesor de español en el mundo, me topé con Peace Boat. ¡El trabajo era perfecto! Combinaba todo lo que me gusta: enseñar español, aprender sobre temas globales, compartir mis experiencias en el ámbito de bienestar social, aportar un granito de arena para promover la paz y viajar por el mundo. Mejor aún: esta vez viajarían a Finlandia, país al cual soñaba ir desde pequeña.

Envié la solicitud a último momento porque estaba indecisa: “es un puesto de voluntaria, no tengo mucho dinero en este momento, no sé japonés, empacar y moverme de lugar en lugar tantas veces al año ya me estresó mucho, me mareo en los barcos, etc. etc”. A pesar de las voces negativas, me arriesgué: era una oportunidad única y no la iba a dejar pasar. Además, estaba en una etapa de la vida en la que podía moverme porque todavía no me había anclado totalmente en el país. Mandé mis papeles y la planificación de clases. Luego, junté a unos amigos y grabamos un video de clase modelo. Me citaron para una entrevista por Skype y me preguntaron de tooooodoooo, pero fue espectacular. La naturalidad con la que fluía la entrevista me entusiasmó y ya soñaba con dar la vuelta al mundo. Una mañanita me llamó el coordinador: “Bienvenida a bordo Claudia”. Mi grito de alegría asustó a mi mamá, quien todavía no sabía nada de esto.

Mi vuelta al mundo con Peace Boat será de 101 días. En cada puerto estaremos sólamente 1 a 2 días, así que la vida en el barco es en realidad la mayor aventura. El enseñarle a ancianos de 60 años que toda su vida se sintieron intimidados por los extranjeros o que están concretando un sueño perdido, organizar eventos de lo que sea que uno quiera compartir, participar en actividades que uno nunca se animó a formar parte, escuchar discursos de expertos en diferentes áreas sociales, convivir con víctimas del tsunami del 11 de marzo que arrasó con varias partes de Japón, intercambiar experiencias de vida con grupos locales de cada país, y trabajar con un grupo de alrededor de 14 profesores voluntarios de todo el mundo y 14 intérpretes la mayoría japoneses que se convertirán en tu familia.

¿Qué es lo mágico de este barco que promueve la paz? Te desafía, te saca el jugo a todo el potencial que tenías escondido, te entrena y te cambia. ¿Vienen conmigo en esta odisea increíble?

Peace Boat, la ONG

Peace Boat, el barco

Orientación en Japón

El Viaje 74 en detalles

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