Olimpiadas de Lenguas para mover cerebro y esqueleto

Posted on 26/12/2011

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Llegó la hora de activar el lenguaje que aprendieron nuestros estudiantes e invitarlos a practicar un poco. Este tipo de actividades tienen el objetivo de alentar a los alumnos, especialmente a los japoneses que son más tímidos y humildes, a utilizar la nueva lengua aunque no la sepan a la perfección. Con estos eventos también se logra una consolidación del grupo y una interacción divertida entre las distintas clases.

Comenzamos con mucha buena energía gracias al sol y a la naturaleza que nos rodeaba. Realizar Olimpiadas en el mar… ¿qué otra nueva experiencia podíamos pedir como profesores?

El grupo de profesores encargado de toda la organización había estado trabajando muy duro en la última semana, pensando en ideas y juegos que se relacionaran con el inglés y el español, pero que a la vez les exigiera a los alumnos mover su cuerpo.

El programa GET (Global English and Español Teaching, en inglés) que significaba Enseñanza de Inglés y Español Global tomó control del patio del barco, llenándolo de colores. ¡Era una clase abierta de idiomas!

Para dar las instrucciones de una manera creativa, todos los profesores participamos en la demostración de los juegos antes de empezar la jornada que sería sin dudas muy activa.

Nuestro coordinador Jonathan, japonés-estadounidense con corazón de Okinawa, demostró también cómo se puede combinar trabajo con diversión.

Nuestro equipo de español estaba formado por el Morado, de Bárbara, y el Anaranjado, de Claudia. Éramos pocos, pero teníamos toda la pasión latina circulando.

La primera competición era la de las hinchadas. Teníamos que inventar algo que nos representara. Bárbara tiene de apellido Guerrero, así que decidimos llamarnos Los Guerreros. Salimos preparados a batallar…

Quisimos copiar el espíritu de los Hakas neozelandeses y gritamos para espantar a la competencia.

Otros equipos tomaron estilos diferentes. El verde llegó en trencito y bailó tiernamente.

El segundo juego fue el de formar palabras humanas con letras. Mis alumnas estaban sorprendidas de saber más de lo que pensaban. Para mí fue una alegría enorme que disfrutaran de esta revisión de lo aprendido.

Luego jugamos a las preguntas y respuestas. Cada respuesta acertada merecía un tiro de bola a la caja, y al final del juego se contaba el número de pelotas embocadas.

Kaoru, el hijo de una de mis alumnas, fue la estrella del equipo. Nos ayudó a tirar muchas bolas y también nos acompañó con su feliz inocencia.

Decidimos descansar. Usar mente y cuerpo al mismo tiempo cansa el doble…

Mientras tomábamos un respiro, el Capitán anunció que cerca del barco se encontró un pequeño bote y que, por solicitud de autoridades cercanas, tuvimos que enviar personal para ver si había sobrevivientes y para conocer el paradero del barquito. Nos sentíamos en una película. La curiosidad nos tenía atrapados y todos espiábamos por las ventanas.

Resultó ser un bote vacío. No nos dieron más información al respecto, pero los rumores eran de que otro barco rescató a los sobrevivientes antes de que nosotros pasáramos por la zona.

Sin volver totalmente a la tranquilidad del día, nos reunimos para anunciar los ganadores de las Olimpiadas de Lenguas.

Hubo premios para casi todos. El equipo de español salió tercero y celebramos como si hubiésemos ganado el primer premio. Fue tan divertido que los estudiantes se retiraron con sonrisas. Ése fue el mejor premio para los profesores.

Terminamos con mucho cansancio, así que Richard, el fanático de Yoga proveniente de la Isla de Man en Inglaterra, se ofreció a darnos una sesión al aire libre. Fue una de las pocas veces que aproveché las clases de Yoga en el barco. Son demasiado difíciles para mi duros músculos.

Aunque el aire fresco y el paisaje fueron un regalo al alma, lo que necesitaba era moverme al ritmo de la música, así que nos unimos a la fiesta de música de los 60 que habían organizado para los ancianos.

Nos acercamos a Indra, el bartender indonesio con la mejor onda del barco. A él íbamos cuando estábamos de mal humor, aburridos, con ganas de quejarnos o con problemas amorosos. Se sabía todos los secretos del barco, pero era un sabio en sus consejos.

Brindamos por las clases, por nuestro equipo de trabajo, por los magníficos alumnos, y por el sueño que estábamos viviendo.

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Posted in: América, Europa