Días sin voz

Posted on 22/11/2011

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El aire seco acondicionado de la habitación y tanta conversación con la gente me dejó sin voz el día que regresamos de Vietnam. La vida, sin embargo, sigue alegremente.

El salón se notaba calmo por la mañana. Anoche nos anunciaron que hoy haríamos el simulacro de emergencia en caso de ataque de piratas. El código: “Bravo, tango. Bravo, tango”. Antes de pretender entrar en crisis, los pasajeros disfrutaron la mañanita con las actividades que sucedían en los espacios libres.

En un rincón, se amontonaron participantes del Festival de Deportes que se llevará a cabo en dos días. Estamos divididos en cuatro colores y los líderes, electos por el pueblo, claro, están dando su vida organizando prácticas de la hinchada. El entusiasmo se siente en cada grito. Otros, practicaban sequencias de bailes aprendidas en clase. Por ahora tenemos danza árabe, música House, aeróbics y estilo libre.

Me atrajo el rincón de los juegos de mesa. Ver a un niño jugando con un abuelo, los dos en silencio y sumergidos en la planificación de estrategias, me recuerda que estamos en el Peace Boat, donde los contrastes se bifurcan y las amistades se profundizan.

El Bravo Tango fue corto. Duró 15 minutos y consistía en quedarnos tranquilitos en la habitación. Más tarde nos enteraríamos el por qué del simulacro. Resulta que debido al tifón que encontramos en nuestro camino al comenzar el viaje, estamos atrasados en nuestra agenda. En unos días estaremos entrando al Oceáno Índico, zona frecuentada por piratas, por lo que contaremos con la escolta de patrullas navales japonesas. El gobierno de Japón exigió a Peace Boat estar en el punto de encuentro el día 6, así que después de nuestra próxima parada, Singapur, tendremos que ir a mil por hora. La mala noticia: nos detendremos en Sri Lanka, pero no podremos visitarla. El objetivo: ahorrar tiempo, llegar puntuales al encuentro con las patrullas y salvarnos de los piratas que nos esperarán en la zona.

Se sentía el descontento y la tristeza en el pueblo. Había pasajeros que ansiaban conocer Colombo y tenían planeado actividades en ese puerto. La cancelación de la visita a Sri Lanka significa estar 14 días en el barco antes de llegar a la próxima parada.

Para los profes es lo mismo. Tenemos que seguir trabajando. En dos días comienzan las clases y esta tarde nos tocó decorar las clases. Mientras repasábamos las canciones Cielito lindo y Eres tú con Barb y Patrí, pegábamos los pósters de Perú, el sombreo de México y la bandera de Argentina. ¡Gracias Ana (la primera argentina que viajó en el barco) por dejarme tanto material!

Terminado el trabajo del día, nos reunimos con 3 invitados especiales que subieron al barco desde Vietnam: Tien, el vicepresidente de la organización DAVA, la traductora del idioma vietnamita a japonés, y Ann, segunda generación de víctimas del químico que tiraban los estadounidenses durante la Guerra de Vietnam para deforestar y encontrar a los combatientes comunistas. Tien decía que el pueblo vietnamita no quiere odiar a los estadounidenses, sino que quiere encontrar con ellos una solución a lo que quedó del pasado. Ann contaba que estuvo enferma por muchos años y que su familia sufría mucho. El padre había sido de la generación de los que absorbieron mayormente el químico. Al principio los campesinos de alrededor de las zonas estaban más expuestos, pero hoy, después de 40 años, el químico todavía amenaza la salud de muchos ya que se encuentra en el agua y en los cultivos.

Ann tiene 27 años. Yo también. Estar en contacto con ella me enseñó mucho hoy. Terminó la charla bendiciéndonos con una canción de agradecimiento a sus profesores.

El otro que tiene 27 años es Joi de Haití, a quien conocí paseando por la zona descubierta del barco. Joi comenzó a trabajar para el barco hace 5 meses gracias a un contrato que consiguió mediante una amiga filipina que sabía sobre empleos en cruceros. Me contó de su país, de lo fuerte que había sido el terremoto y cómo lloraba diariamente porque todos los días se enteraba de la muerte de alguien. Luego me dijo que estaba emocionado porque estaba cumpliendo su sueño de trabajar viajando, aunque es muy dura la vida en el barco, especialmente para los trabajadores. Mencionó que sigue sintiendo que ser negro es ser diferente y muchas veces menospreciado en el mundo, pero que él no le teme y va a seguir trabajando duro para demostrar que es igual que todos.

Comienza la música, brindamos por… por brindarle al brindis, y el fuerte viento nos obliga a dejar las penas atrás. Nuevas amistades y nuevos horizontes nos esperan.

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Posted in: América, Asia, África, Europa