Un viaje en tren al Congreso

Posted on 26/05/2011

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En las misiones diplomáticas, el gobierno de Taiwán intenta siempre “supervisar” a los medios de comunicación que viajan con la comisión. Es importante no dejar que se divulguen los secretos de estado y las reuniones extra oficiales del presidente. ¿Cómo nos distraen entonces? Organizando eventos que parecen interesantes y “para el bienestar” de los periodistas. Se dice que los gobernantes taiwaneses le tienen mayor miedo a cámaras apuntándolos y micrófonos acosándolos que a armas amenazándolos.

El viaje en el tren antiguo de Panamá fue uno de esos “regalos” del gobierno a los periodistas. Viajamos todos, pero en vagones separados. Ellos podían charlar de lo suyo, y a nosotros pensaban que nos podían distraer con el paisaje y la camarera panameña que volvía loco a los camarógrafos. ¡Qué circo tan entretenido! Además de reírme mucho, aprendí bastante. La radio que representaba era semi estatal, así que yo no tenía que buscarle la quinta pata al estresado mandatario, pero los compañeros de la tele eran brutalmente venenosos.

El portavoz nos prometió que Ma pasaría a saludar y que podríamos aprovechar para hacerle algunas preguntitas. Ahí surgieron las tramposas consultas sobre temas de política interna y chismes personales. La política exterior no es la que más interesa a los medios taiwaneses. Les divierte más la farándula, las próximas elecciones, y obviamente, la vida matrimonial del protagonista.Yo me canso de ver a jóvenes entrenados por corporaciones para sacar noticias al estilo Hollywood y me arrincono en la mesa de los que eligieron trabajar para medios má serios y educativos. Está el grupo de los Hakkas, un canal que se instaló en la televisión pública como símbolo de mayor respeto y lugar a las etnias minoritarias de la isla. Lo lindo no fue hablar de este tema, fue compartir visiones cotidianas en un viaje de 45 min donde la naturaleza tropical nos deleitaba.

Después del relax juntamos fuerzas para el evento oficial del día: el discurso de Ma en la Asamblea Nacional de Panamá.

Llegamos y nos recibió el grito que esculturas parecidas en todo el mundo claman: libertad, un valor que tiene interpretaciones que difieren en Taiwán. Me sentí cerca de mi tierra natal Argentina.

Era la primera vez que escuchaba su discurso, pero los demás periodistas ya se lo sabían de memoria. Hasta los chistes los repetían simultáneamente mientras mostraban expresiones de aburrimiento. “Ma no nos da material nuevo para hacer noticias”, me dijo un compañero: “siempre dice lo mismo en todos lados”. La consistencia, lamentablemente, no es valorizada por los medios.

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Posted in: América