Pisando tierras panameñas

Posted on 24/05/2011

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La principal razón del viaje diplomático del presidente de la República de China (Taiwán), Ma Ying-jeou, fue la Ceremonia de Investidura del nuevo presidente de Panamá, Ricardo Martinelli. Volamos en un avión de la compañía nacional Eva Airlines (el mismo en el que viajaron 2 pandas que le regaló China a Taiwán para estrechar lazos) desde Taipei a San Francisco y de San Francisco a la Ciudad de Panamá.

Pisar suelo panameño en un Boeing 747 con una delegación de más de 100 taiwaneses impresionó a los guardias y organizadores de la Ceremonia de Recepción en el Aeropuerto Internacional de Tocumen. Se esperaban un avión pequeño y privado, como los que transportan a los mandatarios de países “normales”. (Para los que no conocen la historia: Taiwán es la isla rebelde que clama ser nacióm soberana frente a China, así que, en pocas palabras, el autoestima está por el suelo y por eso hay que demostrar a los cuatro vientos que existimos).

No hay tiempo para capturar la cara de los integrantes de la banda de panameños que siguen cantando disimulando su asombro. Los periodistas venimos siguiendo sólo a un protagonista: el presidente Ma Ying-jeou. Tenemos la misión de enviar todos los detalles a la Madre Patria. Los compañeros que parecían ofrecer una mano y ser simpatiquísimos en el avión se transforman en enemigos que luchan por tener el primer plano de Ma y ser el “canal exclusivo” que transmite “en vivo” desde el otro lado del mundo.

Entre el tumulto, los que no somos de medios televisivos nos calmamos, saludamos a los cálidos latinos y miramos el show mientras tomamos nota. De radio, estoy yo solita, así que enciendo el micrófono para grabar el discurso monótono y repetitivo de Ma.

Cumplo con mi deber, pero me distraigo con los constrastes que percibo a mi alrededor. Dos culturas, dos formas diferentes de entender el poder.

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Posted in: América